‎¿Dónde está Dios?



‎Hablando ayer con un adolescente de 11 años de edad, que buscando respuestas para aclarar un poco su confundida actualidad, me dijo que escuchó a su papá decirle a su mamá: «por eso mejor me quedo como estoy ¿donde estaba tú Dios cuando el terremoto?»

‎Esta pregunta, brota en un duro momento en el cuál es más difícil y complicado responderla; por un instante vino a mi mente, cuando preguntaron a Jesús por qué no se salvaba si él decía tener a Dios por su Padre. También pasó por mi mente, cuando Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero lo primero que pude decirle fue, que pase lo que pase o diga lo que diga, ese señor es su papá y Dios también está con él.

‎Querido hermano y amigo, luego de pasar un «nudo» en la garganta, tomé mi «Manual de Vida» y ubiqué una poderosa porción de La Palabra que quiero compartir contigo en estas Reflexiones en Familia de hoy, y que inspirado por Dios nos dice en Isaías 43, versículos 2 al 4 de la versión Reina-Valera 1960: «Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti. Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida»

‎Amados, la pregunta: ¿dónde estaba tu Dios?, puede tener muchos «estilos y maneras» de hacerse y se presta para que de forma subliminal, la hagan los que dudan de la existencia de Dios y/o los que critican a la Iglesia; igualmente, la hacen los indiferentes, pero también la hace mucha gente confundida y visitada por el sufrimiento, y que busca desesperadamente una respuesta que le brinde un poco de esperanza; y es aquí en esta encrucijada de la vida, en donde hoy, muchos se encuentran buscando un recodo en el camino, pero debemos sacar ese David que llevamos dentro y que hoy nos dice una vez más, que aún en la prueba y en el centro de nuestro dolor, Dios está con nosotros.

‎«En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos» Salmos 18:6

‎Hoy, invito a todo Cristiano y más allá de lo que pude explicarle o dar como respuesta al adolescente, a que nos preguntemos ¿Podremos responder sosegadamente está pregunta sin sentirnos atacados? De antemano te digo, que hay preguntas que pueden responderse sólo cuando el Espíritu Santo de Dios habita en tú corazón.

‎«Tengo mucho que decirles, pero ahora no podrían entenderlo. Cuando venga el Espíritu Santo, él les dirá lo que es la verdad y los guiará, para que siempre vivan en la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que oiga de Dios el Padre, y les enseñará lo que está por suceder» Juan 16:12-13 (TLA)

‎Amado, ayúdame a multiplicar está reflexión ya que en ella te puede conducir a una respuesta; sabiendo de antemano que ¡en Jesús hay una respuesta!

‎¡Bendiciones para todos!

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